Historia

Inmigración Europea en Valparaíso.

Dentro del fenómeno de la inmigración europea en Chile, veremos que muchos fueron los países tomados como referentes para el posterior desarrollo de nuestro país. Este es el caso de Inglaterra, Alemania, Francia, España, Italia y Suiza, naciones que tuvieron un importante número de inmigrantes que, a lo largo del siglo XIX comenzaron a llegar a Chile, y particularmente a Valparaíso.

La llegada de gran parte de estos grupos se hizo mediante agencias que tenían los Gobiernos de Chile para este fin en particular en diversos puntos del Viejo Continente, siendo el más importante, el situado en París. Ahí se podían encontrar agentes gubernamentales que buscaban principalmente motivar a personas de distintas naciones europeas para venir a Chile a desarrollar distintos oficios y profesiones, de los que, en esemomento, nuestro país carecía y necesitaba. La mentalidad de la época vio en la inmigración la única esperanza rápida de surgir y de ser un país al nivel de los europeos, de ahí la importancia de fomentarla y hacer gran publicidad al respecto. Sin duda alguna, si hay una ciudad chilena fundamental en todo este proceso, es Valparaíso. Aunque al comienzo los agentes se dedicaron a fomentar sobre todo la colonización para la zona de la Araucanía y el extremo sur del país, posteriormente (especialmente durante el gobierno de Balmaceda (1886-1891)) la inmigración se orientó a los centros urbanos.

Son variadas las razones que motivaban a los recién llegados a dejar su patria y comenzar una vida nueva lejos de ella. La inmigración resultaba provechosa para ambas partes, pues ella implicaba que la elite porteña fuera creando un código propio de valores y costumbres, cercano al modo europeo. Respecto a estos recién llegados correspondían a ingleses y franceses principalmente y, en menor medida, alemanes, españoles, suizos e italianos, quienes se dedicaron al comercio, industria y actividades financieras, creando una serie de firmas comerciales -tanto regionales como nacionales- en los más diversos ámbitos, las cuales fueron de gran importancia para la actividad comercial, muchas de ellas vigentes hasta el día de hoy. Su aporte no sólo se restringe a aspectos económicos, pues también tuvieron una fundamental presencia social. A medida que se radicaron en el país, se organizaron, no sólo a nivel de embajadas y consulados (muchas de las cuales tuvieron su primera sede en Valparaíso y no se trasladaron a Santiago sino hacia la primeras décadas del siglo XX) sino también a través de colectividades, manteniendo de esta manera la identidad, costumbres e idioma de sus países originarios, lo que también generó entre ellos un gran sentido de unidad, creando fuertes lazos entre ellos, a la vez de mantener vivo el contacto con sus respectivas patrias de origen. Esto generó además que las colectividades se reunieran con diversos fines, dando inicio a costumbres hasta el día de hoy vigentes, como por ejemplo, Sociedades de Beneficencia (destinadas a ayudar a compatriotas miembros de las colectividades en caso de dificultades económicas), los grupos de mujeres (Damas Suizas), las compañías de bomberos y los clubes con fines recreativos o deportivos.

Los años en que hubo una mayor alza de la inmigración fueron entre 1881 y 1890, donde más de noventa mil helvéticos abandonaron su patria, ya sea a través de agencias o de manera independiente. A través de ellas arribaron cerca de diez mil personas durante todo el siglo XIX, quienes llegaban a nuestro país embarcándose en Amberes (Bélgica) para desembarcar en Valparaíso, a través de la Pacific Steam Navigation Company (Compañía Inglesa de Vapores), importante firma naviera que desde principios de siglo XIX viajaba al Sudamérica. Se sabe que en 1854 existían treinta y un suizos a lo largo del país. Los inmigrantes suizos, al igual que otros, llegaban al país con la idea de desempeñarse aquí laboralmente, por lo que podríamos deducir que gran parte de ellos se radicaron en las ciudades con más oportunidades laborales, como Valparaíso o Santiago.

Casi de la mitad de los suizos residentes (48.3%) se concentraban en Valparaíso, ya sea por ser la ciudad en donde se desembarcaba, por su importante componente de población extranjera o por su importancia como puerto a nivel internacional, factores que obviamente influían en las oportunidades laborales que buscaban dichos inmigrantes.

En 1851 nace el Consulado Suizo de Valparaíso, bajo el cargo del Cónsul Honrario Anton Rüeding, el cual se ubicó en calle Urriola n°12, en pleno corazón financiero y comercial del puerto. De esta misma manera, y tan sólo cuatro años más tarde, los residentes suizos crearon la primera Sociedad Suiza de Beneficencia y en 1880 la Sociedad Suiza de Socorros Mutuos, ambas empeñadas en ofrecer ayuda a los compatriotas que lo necesitasen. En Santiago, en tanto, la Sociedad Suiza de Beneficencia se estableció en 1875 y el Consulado, en 1890.

Como vemos, desde un inicio Valparaíso comenzó a atraer a los primeros inmigrantes suizos, quienes, tal como los de otras nacionalidades, vieron en el puerto una excelente opción para arraigarse en él, debido a su cosmopolitismo y a las ventajas económicas y sociales que ello acarreaba. Luis Aguirre, en 1946, en El libro de Valparaíso señala que “La colectividad suiza en nuestro puerto es pequeña en número pero muy importante en calidad, la componen personalidades como ser: profesores universitarios, técnicos para las industrias, comerciantes e interesantes elementos vinculados a nuestra sociedad”

Dardel Coronado, Magdalena. Dígalo con flores: la historia del Jardín Suizo 1891-2004. Tesis para optar al grado de Licenciado en Historia, Extracto.


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